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He venido a decirte.

He venido a decirte, que escribo sobre las  lágrimas de alcohol que se dejó Bukowski  en sus novelas. También he venido a decirte que he visto aviones estrellarse por tus ojos. He venido a decirte que hoy estoy, hoy, más  desheredado de tus piernas que nunca. He venido a decirte que ya he tenido demasiadas noches lejos de tus sueños, lejos de tus miradas directas que inyectaban minutos a mis relojes varados. He venido a decirte que estoy desatendido ante la vida, que se presenta trágica, para viajeros  irresponsables con sus actos, he venido a decirte que ya no saldré al balcón a buscarte. He venido a decirte que después de que hayas olvidado mi entierro, que aun después de que haya cavado mi propia fosa queriéndote, aún después de todo eso, apago la mirada y te veo. He venido a decirte que dejaré de hipotecar mis poemas a tu cuerpo, que te puedes llevar todo menos aquella foto en la que eras tú, tus o...

Primaveras.

Hoy me siento viejo, arraigado por la edad y atravesado por el tiempo. Desmitificada va por ahí mi juventud sé que ella sabe que no sería eterno. Solía tener quince constantemente pero ya se ha caído todo el otoño en estos versos pasando las estaciones sin avisar si quiera. Era: zapatillas rotas, balones de fútbol encalados y ahora solo miradas perdidas, caladas nocivas y odio en todas partes. Puertas cerradas, ojos sangrantes, amores desperdiciados, cicatrices mentales son la herencia que me dejaron esos quince. Hoy testarudo como el invierno con los mendigos, profundo como tus labios y las chimeneas, pero ya no joven. Tengo a mi juventud en un constante coma, algo que todos los días me quema, encendido por mi vejez mental siempre en suma. Todos los días recuerdo como fue mi infancia, no recuerdo nada. https://www.youtube.com/watch?v=UXSnqPV28ZM

Blue train.

Yo también iba en esos ritmos, fui aquella trompeta, el trombón, las teclas de ese piano, por encima de ese bajo y por el techo de esa batería. En un sueño era el aire cruzando notas, siendo melodías en oídos del 57, arte, gran calibre y máximo exponente no solo un negro esclavo, también la sensación del momento porqué yo con él abrazaba ese éxito. ¿Y hoy quién te recuerda? ¿Qué ojos te sangran? ¿Dónde están las sirenas? Mis páginas te contestan, Valencia te contesta, desde aquí hasta tu lápida donde suenas todas las noches, en tu cementerio de la cultura. Fuiste arte sin voz pero si con nombre, y así mueren mis noches bajo sábanas de música, sobre sueños por cumplir: colgando de lo más alto de la mentira. Lo que no pude ser fue aquel saxofón tenor John, no pude serlo, aquello que era solo tuyo y de la música. https://www.youtube.com/watch?v=cRLIdnHnc84

Huele a mortaja tu distancia.

Mírame sigo rascando recuerdos a carencias, envolviendo mis noches en renglones profundos, en relojes de cambio. Estréchame la mano para alejarme de la vida sé que puedes llevarme a la muerte, como la sombra que lo envuelve todo. Aquí sigue oliendo a lápida, a sueños que no llegan, a tardes estivales que se han ido contigo lejos de mis lágrimas. Tengo a los miedos plantando sus raíces en la inseguridad de un cuerpo que ya no sabe lo que será tenerte. Duermo acostumbrado a tener tu foto en mi cama y a la soledad cantando, a mi lado, que te has ido con otro de su mano. Deshumano, desunido, desnutrido, famélico de tus noches. Te escribo esto aunque estés conmigo por qué no verte cualquier día es oler la muerte de cerca. Veinte versos para ti y la cama deshecha. https://www.youtube.com/watch?v=ZAbozzbeTVA

El tren de los proscritos.

Pasajeros al destino incorrecto, hacia el verso insatisfecho, por tu boca en la de otro. Hay intensidad en los avisos de esa última espera antes del partir y el mártir. De camino se desvían rieles por sendas de  soledad y angustia que traerán el invierno a  tus pómulos. Las lágrimas y las estaciones, los poemas y las canciones que se hacen con mi aprecio y tu desprecio. El revisor es esa puta pena que acompaña a viajeros, muertos en un cementerio andante, que son lápidas sin epitafio. La última parada es aquel destino sin salida,  donde el final concibe sus peores hijos los bastardos, apartados de la vida porqué los errores también se saldan las cuentas. ¿Crees, como yo, que hay un tren para los proscritos? Si es así llévame pero que sea con mi viuda y mi mortaja. Quiero morir pero que sea sin ti, vales demasiado. https://www.youtube.com/watch?v=LMiqw-EvDB0

Sweet monster.

                    "I´m so sweet but called the monster" En la orilla de la ciudad respiro acusaciones, odios, amores corruptos que no hablan de nada como caricias que se sirven en platos fríos. Miradas destructivas, atronadores recuerdos, sirenas de cariño que llaman a lo muerto que llevamos dentro como un triunfo de la nada. Siguen saliendo mis penas, sigues leyendo mis poemas, sigo yo solo cortándome las venas, corriendo a años luz de tus teoremas. Porque puedo odiar y luego escribir que está deshabitada tu mirada cuando pasa por mi cuerpo y ya nada la despierta. Porque explicar esto sería tan difícil como no enterrar mis labios en los tuyos sobre las tardes de sol y nubes que se ahogan. Ya me han tocado las cosquillas y rascado cicatrices muchas veces, gilipollas ve a darle clases a tu puta madre y sigue corriéndote con estas frases. Yo seguiré machacando tus o...

Algunos.

Está perdido, como la guerra por tus labios  que la ganaron otros.  Está escondido como el amor que te guardas  para quien no lo quiere.  Está solo, como tú lo dejaste en aquel  nuestro recuerdo. Él mismo intenta suplir esa parte de ti que no está que se llevó lo cierto, respirando el olor a sangre  d e lo que duele el sintigo. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------ El único rincón donde te reconoces es en ese espacio-tiempo  que llamas tu propia mierda, tu ego, lo que eres pero no quieres ser lo que escribes y no llega ninguna puerta. Toda esa basura en la que te has desecho siendo tu mejor enemigo. Solo quiero unos ojos bonitos que no se compren con amor ni con dinero  si no con otras miradas. Pilla esto y luego dime que he copiado hijo de puta. https://www.youtube.com/watch?v=TGHwkUbICd8

Nekane.

Me gustaría que me esperases bajo la nube de polvo marchita que son los sueños transformados en ilusiones, ilusiones bajo lápidas de mimbre. Se irán esas páginas, como los días estivales, como la sangre por la herida  cuando te marchas con la indiferencia y mi compañía. El lugar proscrito para los soñadores son las ilusiones, aquel aposento de donde vienen las pesadillas, las utopías por tus labios. Mis manos seguirán pariendo versos para tus ojos tristes que batallan la incoherencia de lo que no supe hacer y tampoco dar. Te llamé Nekane porqué gasté tu nombre entre las medias tintas que me dejé por el tiempo de tu cama, por el sexo opuesto. Sigo proclamando victorias por el  ritmo de mi melancolía, para mí, que me castiga más que las noches sin un rostro en la almohada. Me atraviesa más tu poca presencia que el no poder ser nadie. La parodia que te redacto, la partida con el espacio-tiempo que no ...

Joder.

Coge mi retórica y aprende mi gramática, escribir el peor miedo por su espalda. Por encima de mi rúbrica están las mejores páginas de una noche que duele. Me puse las botas en tu clítoris, me redefiní como el Efe en ese último poema. La carne y el suplicio para el resto, yo me abandono en pocas obsesiones y el olor a muerte. No es explicar unos versos es calmar y reclamar lo que me merezco, joder. El calor y desprendimiento en las retinas cuando verte sangrar suponía tu rutina. Te hablo de los brazos venciendo abrazos, de vender reticencias a malos precios. El vértigo y su castigo: te hablo de que eras mi tú inalcanzable. https://www.youtube.com/watch?v=ZEhuoN5D1cw

Espacio-tiempo

Le pedí un poco de espacio al tiempo, este no entendía más que de segundos y de volver a la rutina. El espacio me dio tiempo para mi propia lucha, para atender a mi caja de pino y a todo lo que viene antes. Mis poemas, tus orgasmos es lo mismo pero escrito a gritos, espacio y tiempo por tu cuerpo. Tragedia y desapego para lo que no se identifica en los huesos, en la retórica de la personalidad. Y ya no volverán esos minutos de 120 segundos, ese espacio entre tus piernas y lo que me acomodaba a ellas. La nostalgia pide treguas, pide que se congelen los llantos de la muerte, el tiempo ha de aprender a perdonar. Soy los espacios que me dejan: andenes vacíos, tragos demás, camas frías, almohadas huecas, los odios propios pariendo al enemigo. Bucólicas serán las saetas del tiempo cuando se acabe el espacio y no quede más dolor en el cuerpo que el de quien sabe conocerse, respiro miedos y quemo inseguridades. Mientras me seguiré deshaciendo por tu espacio-...

Metros

Los viajes que hicimos, el cartón desgastado de acariciar el bolsillo, como las tragedias por tus labios. Imaginé paradas entre tus piernas porque querer quedarme en ellas era ir más allá. Hay andenes escondidos en las cuevas de las déspotas miradas del tiempo, es todo lo que esperamos. Lo que no cumplimos en el pacto con nosotros mismos y la mirada tenue pare todas nuestras inseguridades. Ya nos advertía el presente que el futuro se nos iba a quedar demasiado largo, a expensas. Con la armónica el hombre del metro sustanciaba tus pasos, el parpadeo de tus piernas. La canción en vena que sale de tus labios, otros que te oyen lo llaman tu voz, la mía. Pensé conocerte en aquel abandono creyendo que volverías, que me seguirías en este triste guión. Ya lo había notado entre mi sombra como sabiendo que el imposible para nosotros estaba pactado. Te puedes largar, sin esperar, como aquel metro que pasaba delante de mi abandono. Yo me seguiré levantando...

Autocomplacencia.

Vive para ti me dijo, desecha esa parte muerta que tienes pudriéndose  en mi ausencia. Me sacó el alma en pena y la dejó en el cementerio, en su lugar y no en mi mentira. Que yo he sido mi peor engaño y mi mejor enemigo, he pasado demasiado ahogado en un metro. Toda la distancia que se lleva mi otro yo es lo que me acerca a estos versos. Me he partido la cara conmigo mismo pensando que era un desconocido, un  reloj sin tiempo. La lástima en la carne, el sol que quema la piel del recién parido, del nuevo. Me hablaron sus gestos, me sonrieron sus lágrimas suicidándose sobre mi pena. Fuimos dos jugando con el contraste de poder mezclar sustancias en uno, como ya hicimos. Todo lo que rompimos al alba nos puso a descubierto, respirando la Valencia fría y desnuda. Estas medias tintas salen del bolígrafo que te dejaste en el diciembre que no volverá, se ha llevado tus años. Hijos de puta. http:/...

Mierda y niebla.

Los coches que pasan y dejan tu mirada en las retinas del tiempo, en los nervios de la ciudad.  El frío es la tragedia del pájaro que vuela por el cielo, oscuro, y la niebla de mi prioridad.  Tengo al verso proximo, pisandome los talones dejando huellas en sucios renglones.  Todo lo que quedó en las conversaciones que no tuvimos eso somos, aire sin ruido soplos de la suciedad es todo lo que cabe en nuestros pensamientos.  Lo que nos tiembla en la mirada son las ilusiones guardadas en mochilas de gestos párvulos.  Se corresponden los amores en el pelo rojo ardiendo, de la vida, de lo nuestro. Bajando por la escalera del sueño tus pesadillas y las mías se dejan ver en la verdad.  Subo a la mirada del olvido y me hago estragos porque la indiferencia me espera sentada a tu lado.  Vuelvo a ese poema en cada parada del metro como siempre he vuelto por tus rotos labios, aunque solo sea para verlos. "Cuando las putas lloran, superestrellas en ...

Azul lágrima.

Oye... que no trabajo para la vida si no para unos versos. Oye que mi acometida descansa en escribir misivas para unos necios. Oye que le estoy entregando todo a estas páginas y me sigo quedando en el sinsentido. Oye, pasee las calles de Valencia por sus pies, la noche se quedó con lo que hicimos. Oye que los sueños están colgados del  calendario esperando ser cumplidos o  extrañados. Oye-me que ando cerca de cada verso fugitivo. Dile a mí que ya no soy lo que esperaba ser.

Abendua

Le arrancaron el nombre y la poca  identidad que le concedían unos ojos en pleno  diciembre. No llora el último mes del año, se derrumba siendo la última reina del tablero. Hoy Soledad es más que un nombre, es la causa por derecho que me debe diciembre. Mi inspiración para ti cuando la intensidad incendiaría rodea el círculo de todas las treguas. Se venden los últimos días entre abrazos  y besos, enmascarados, pero valientes de  nostalgia. El último en llegar para el tiempo, diciembre sueña con relojes de cambio, con identidades propias. Un litigio más desahuciado por el olvido, en la calle del vértigo ya no vestirá más calendarios. Mi banco del domingo y el barniz de la semana.

Cinco minutos en Bagdad.

Ni canción de buenas noches, ni despedida, solo péndulos rotos que cuelgan de las heridas. Está rayado el tocadiscos de bregar con la misma canción, hoy me despido  de los aullidos a la luna, de las emociones por encontrar  en ti a la más puta que me escuche. A la que desatiende sus necesidades para quebrarse conmigo y que llore todas mis desilusiones. Le dije que la canción solo duraba tres minutos y ella ya estaba, despidiéndose,  en la puerta. Asfixiando pocos meses en unos cinco minutos, esa pena se reviviría en días, en amalgamas de tragedias hechas carne por mis huesos, rodeando todo lo que quise ser. Mi renuncia personal es un circo divirtiendo a mi fracaso que sabe de acaboses  por mis letras.

Resarcirse.

Mi vaso de nostalgias lo encontré  en aquellas fotos entre barro. Me gritan los recuerdos que en un final pudiste ser mía. Quimeras. Ya sé que te sorprendes cuando te miro y sonrío lo leve de tu gesto. También  sé que sigues pensando que  aún somos números que no encajan. Qué no me tienen que contar nada los poetas, sobre la mujer perfecta.  Que  mi mejor poema nació desde el trozo de beso que me dejé en tus manos. Todo lo que hablas cuando andas, el remolino de miradas que desvistes a los ojos. La trama de placeres que es tu cuerpo,  ya la había adivinado. Lo que siento y no te digo es la seguridad de continuar a tu lado colmando estas gotas de mis noches,  abrazando lo poco que tenemos, supone un mundo a nuestras miradas. Tengo vértigo a quererte, a presentarte una  por una mis intenciones y vayan siendo equívocas, resultando álgebra desecha. No me cuentes basura que ya...

Paroxismo.

Lo que me dejé en los moteles de tus piernas, como las furcias baratas. Me gustaba ser el brillo del sol haciendo el amor con tu espalda. El reflejo de destellos por su color de pelo, alborotado y mío. Lo que sueño y sus realidades me deshacen al entrever la verdad. No está conmigo y el sintigo es participe de la noche, viciando los deseos. Llámame en alguna luna como sabías hacer. Todo lo encontrado en tus vísceras me redujo ante lo nulo que era ser yo. Los esquemas reducidos, en cuatro líneas de mi vida, por tus manos. Te hablé de perder el sur, de hallar la brújula entre tus piernas. Me suponía un suplicio tenerte  vestida en cualquier rincón, sutil mirada. Después hice esta foto y coroné estas letras.

Nostalgias.

Suelo preguntar que será  de estas páginas con  sabor a fracaso. ¿En qué ojos acabaran quemadas? ¿En qué labios serán pronunciadas? Luego sigo haciendo eses por estos párrafos. Me hice experto en arrastrar mi propia lápida hacia mi mausoleo. La humildad se la queda el día, como el buen hijo sin nada. Los sueños por un tubo y el resultado es el sumidero de tramas. Lo trágico del disgusto me llena las madrugadas, dame un poco de cuerda. Le pido: suelta en mi seperio alguna lágrima, que caiga y no crezca en la tierra. Olvido lo que te escribo en el siguiente beso, me rehago de  todo. ¿De qué me vale lo blanco doblado si no es mi terapia? La respuesta se sigue en la frontera del yo con mi  versos.

Lágrimas secas.

Hay espejismos cerca de tus ojos, por lo que lloran los cometas. Los abismos de tus cuencas no soportan más peso, caen los acantilados. El negro borroso de pupilas engañadas con la realidad, un  patíbulo de penas. Lo que crees ver pero no baja por tus pómulos, duele más que  sangrar con cristales. En cierne párpados cerrados, todo lo ganado por la tierra. Son lágrimas secas lo que el tiempo convierte en segundos, relojes agonizando. Una detrás de otra rompiendo filas de tribulaciones en cualquier  esquina. Cronología de tristeza por los medios del iris, clavando estacas a pesares. El otoño en dos esferas pujando por cual de las hojas está más afilada. Lo que guardan las lágrimas secas se cae cuando miras y ya no sientes. Nada. Mi recuerdo y tu ignorancia: cuerpos en vela.