Ir al contenido principal

He venido a decirte.






He venido a decirte, que escribo sobre las 
lágrimas de alcohol que se dejó Bukowski 
en sus novelas. También he venido a decirte
que he visto aviones estrellarse por tus ojos.

He venido a decirte que hoy estoy, hoy, más 
desheredado de tus piernas que nunca.
He venido a decirte que ya he tenido demasiadas
noches lejos de tus sueños, lejos de tus miradas
directas que inyectaban minutos a mis relojes
varados.

He venido a decirte que estoy desatendido ante
la vida, que se presenta trágica, para viajeros 
irresponsables con sus actos, he venido a decirte
que ya no saldré al balcón a buscarte.

He venido a decirte que después de que hayas
olvidado mi entierro, que aun después de que haya
cavado mi propia fosa queriéndote, aún después
de todo eso, apago la mirada y te veo.

He venido a decirte que dejaré de hipotecar mis
poemas a tu cuerpo, que te puedes llevar todo
menos aquella foto en la que eras tú, tus ojos
y mi recuerdo.

Después de todo, me he ido sin decirte que por
todo ello, vives en la parte más caverna de mí.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Blue train.

Yo también iba en esos ritmos, fui aquella trompeta, el trombón, las teclas de ese piano, por encima de ese bajo y por el techo de esa batería. En un sueño era el aire cruzando notas, siendo melodías en oídos del 57, arte, gran calibre y máximo exponente no solo un negro esclavo, también la sensación del momento porqué yo con él abrazaba ese éxito. ¿Y hoy quién te recuerda? ¿Qué ojos te sangran? ¿Dónde están las sirenas? Mis páginas te contestan, Valencia te contesta, desde aquí hasta tu lápida donde suenas todas las noches, en tu cementerio de la cultura. Fuiste arte sin voz pero si con nombre, y así mueren mis noches bajo sábanas de música, sobre sueños por cumplir: colgando de lo más alto de la mentira. Lo que no pude ser fue aquel saxofón tenor John, no pude serlo, aquello que era solo tuyo y de la música. https://www.youtube.com/watch?v=cRLIdnHnc84

Bolacero.

Con voluntad para saber quién eres y qué quieres, pero con identidad configurada por una realidad irreal. No está en tránsito al confinamiento, verdaderamente nunca ha estado, aquel empeño resultó inútil para cuidar cuna, ni si quiera en la adolescencia, mucho menos más allá de los 20 años. Dentro nadie te ha esperado, de ahí que todos los dioses alberguen falsos fieles en falsos templos, quiero decir o hablo, de tesón y empeño para crecer por fuera y por dentro, es decir,  radicar por el cielo de cualquier cuestión material. Actúa ahora el sintigo para la familia, ese núcleo colmado de añicos, cristales rotos, ceniza judía, con odio por encima del odio de tal manera, que la existencia cóncava solloza en dos facciones gotas de insignificancia, actuando conexo a la flor unida al más grande  lírico. Circunstancia vende, vende voluntad por capital, comercio mi ser humano por cuatro monedas, para poder resumir el...

Resquicios.

Sobre una base sin  estructuras descansamos, los hijos de los libros. Estatuas del invierno con  tatuajes de frases escritas por magos de palabras. Teñidos por sabiduría artística que acaba en  alguna estantería. Somos los sueños de otras vidas, la correspondencia  del pasado. El remitente de muertos que no hicieron lo que nosotros, fuimos. Actuamos por el protagonismo concedido del ingenio, hechos para la prosa. Nos une la separación entre párrafos y capítulos de un libro  todavía no redactado. Hay dentro de uno mismo miserias siendo futura atención de un lector equivocado. Vidas más allá del papel, bodas que no se celebran, años que  no llegarán a tiempo. Poesía que se escapa del templo, nos acaparan sentimientos movidos por la inercia de ojos al pasar de lástima con un parpadeo. Empuñaduras de tinta, manchas en las manos, ebrios de papel y el blue...