Ir al contenido principal

Metros

Los viajes que hicimos, el cartón
desgastado de acariciar el bolsillo,
como las tragedias por tus labios.

Imaginé paradas entre tus piernas
porque querer quedarme en ellas
era ir más allá.

Hay andenes escondidos en las cuevas
de las déspotas miradas del tiempo,
es todo lo que esperamos.

Lo que no cumplimos en el pacto con
nosotros mismos y la mirada tenue
pare todas nuestras inseguridades.

Ya nos advertía el presente que el
futuro se nos iba a quedar demasiado
largo, a expensas.

Con la armónica el hombre del metro
sustanciaba tus pasos, el parpadeo de
tus piernas.

La canción en vena que sale de tus
labios, otros que te oyen lo llaman tu
voz, la mía.

Pensé conocerte en aquel abandono
creyendo que volverías, que me
seguirías en este triste guión.

Ya lo había notado entre mi sombra
como sabiendo que el imposible para
nosotros estaba pactado.

Te puedes largar, sin esperar, como
aquel metro que pasaba delante de mi
abandono.

Yo me seguiré levantando con tu nombre
en la ropa y en las suelas de cuando te
pisé bailando.

Y te esperaré en el andén del tiempo
quebrado y el verso para ti.

Fui a la parada de tu metro para
dejarte mis últimas ilusiones,
recógelas en cada espera.


https://www.youtube.com/watch?v=rwJu9kLhgVE

Comentarios

Entradas populares de este blog

Blue train.

Yo también iba en esos ritmos, fui aquella trompeta, el trombón, las teclas de ese piano, por encima de ese bajo y por el techo de esa batería. En un sueño era el aire cruzando notas, siendo melodías en oídos del 57, arte, gran calibre y máximo exponente no solo un negro esclavo, también la sensación del momento porqué yo con él abrazaba ese éxito. ¿Y hoy quién te recuerda? ¿Qué ojos te sangran? ¿Dónde están las sirenas? Mis páginas te contestan, Valencia te contesta, desde aquí hasta tu lápida donde suenas todas las noches, en tu cementerio de la cultura. Fuiste arte sin voz pero si con nombre, y así mueren mis noches bajo sábanas de música, sobre sueños por cumplir: colgando de lo más alto de la mentira. Lo que no pude ser fue aquel saxofón tenor John, no pude serlo, aquello que era solo tuyo y de la música. https://www.youtube.com/watch?v=cRLIdnHnc84

Bolacero.

Con voluntad para saber quién eres y qué quieres, pero con identidad configurada por una realidad irreal. No está en tránsito al confinamiento, verdaderamente nunca ha estado, aquel empeño resultó inútil para cuidar cuna, ni si quiera en la adolescencia, mucho menos más allá de los 20 años. Dentro nadie te ha esperado, de ahí que todos los dioses alberguen falsos fieles en falsos templos, quiero decir o hablo, de tesón y empeño para crecer por fuera y por dentro, es decir,  radicar por el cielo de cualquier cuestión material. Actúa ahora el sintigo para la familia, ese núcleo colmado de añicos, cristales rotos, ceniza judía, con odio por encima del odio de tal manera, que la existencia cóncava solloza en dos facciones gotas de insignificancia, actuando conexo a la flor unida al más grande  lírico. Circunstancia vende, vende voluntad por capital, comercio mi ser humano por cuatro monedas, para poder resumir el...

Resquicios.

Sobre una base sin  estructuras descansamos, los hijos de los libros. Estatuas del invierno con  tatuajes de frases escritas por magos de palabras. Teñidos por sabiduría artística que acaba en  alguna estantería. Somos los sueños de otras vidas, la correspondencia  del pasado. El remitente de muertos que no hicieron lo que nosotros, fuimos. Actuamos por el protagonismo concedido del ingenio, hechos para la prosa. Nos une la separación entre párrafos y capítulos de un libro  todavía no redactado. Hay dentro de uno mismo miserias siendo futura atención de un lector equivocado. Vidas más allá del papel, bodas que no se celebran, años que  no llegarán a tiempo. Poesía que se escapa del templo, nos acaparan sentimientos movidos por la inercia de ojos al pasar de lástima con un parpadeo. Empuñaduras de tinta, manchas en las manos, ebrios de papel y el blue...