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Adentros.





Escribir esta mierda como si me
fuera a redimir de todos los 
desbocados que me han tocado. 

Como si la llama no me 
quemase por dentro y fuera lleno,
de cenizas.

Es el funeral continuo respirando
vida, el cementerio como hogar
y no como fin.

Lo último es lo que somos
y lo primero lo que fuimos.

Por ese orden se arrancan
los hechos, desde el paseo de
remembranzas.

Lo mordaz que resulta tenerte,
en la jaula, pero no libre, para
mí o el resto, tu desastre.

Luna vacía a la persona que
me quiere con tu nombre pero
sin tus ojos.

Todo lo que es tuyo y dejaste
en la calle, maletas incluidas y
el viaje vuela en picado.

Es el proceso del desabrigo, todo
lo que pasaré sin ti, la desabrida
quimera en unos cantos.




Basura entrando por tus ojos y haciendo sangre desde mis letras.




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