En mi cama huele a muerte y resurrección,
en mi cama hay sueños muertos y pesadillas
vivas.
Voy donde nadie existe, donde llueve hacia
arriba, donde el vecino de enfrente toca bien
la guitarra y tú me quieres.
A veces sé doler, como nacer en invierno debajo
de un puente, como acabar borracho en una orilla
con tu foto en la mano.
No soy poeta, aunque lo intento pero acabo siendo
un desastre enjaulado por el desamparo, la miseria
y la agonía.
También sé que soy un anillo de compromiso en
manos de la boda de nadie, soy una esquina doblada
esperando ser leída.
Podría ser humano y llamarme a engaño, podría
desentrañar de tu historia el quiste más doloroso
pero no quiero,
pero no quieres.
Tampoco quiero que pagues nada, solo déjame varado
en la cama, esperando mujeres y placeres como las de
Apollonia Saintclair.
El amor se me está escapando por la ventana haciendo
sangrar las heridas de la esperanza, cerrando persianas
en cada promesa que te hice.
Ahora que no estás, dime, en que oídos dejo los sueños
contigo, las hojas que te escribo y los poemas que
te debo.
Estás lejos, en el país que no tocaré sobre tus pechos,
en la calle lúgubre que desconozco, en el desconcierto
de que a mi lado falte un cuerpo.
Hay un balcón sin barandillas en todo lo que te debo.
La mente tejerá cuerpos, blancos, del pasado, como
Bencicova.
El semen en tu piel olía a deseo cuando fue el adiós
de un beso inacabado, por eso escribo versos, como el
que saca la basura,
para nadie.
para nadie.
Para acabar el poema en el postoperatorio.
http://www.youtube.com/watch?v=OYAb2NLBgEw&list=PLinlLaSuZHBu0tQVqc5sl5f8X-joMeEnY&index=2

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