Ir al contenido principal

Kush






Los relojes se han largado y sigo rezando
a sus demonios, no puedo vestir más cuerpos
de reina.

Busco la tranquilidad de Austria en mis parpados,
lejos de la ciudad, alzada por bicis mojadas,
caravanas de plata lentas junto a  porches
bordeando toda la casa.

De momento, lo más cercano son balizas
llenas de harapos corriendo dentro del amanecer sucio, 
tras la historia de la sexualidad y sus tragedias
bendecidas.

De momento hay una barca de mimbre bajo el sol lunar
encallada, sobre las playas del fin del mundo,
siendo una flor desperezada en el hocico del
lobo estepario.

Es cierto que emborracho el alma y no recuerdo
esas historias, por ello no debo vestir más
cuerpos,  de reina.

Aunque el tiempo me arropa con Billie Holiday,
de Carles y su No de Nunca, con anestesia en
esferas de Kerouac, caminos, perdones, culpas
rodeando a Cesardé, pido que vuelvas bohemio de mierda,
devuélvelo porque te lo estás llevando de la mano.

Estoy fuera del necesitado cariño entre iguales,
escoltado por maneras involuntarias,
lejos de la infancia, cerca de la autoestima exacta
como para alumbrar el amor propio.

Me pongo muy ciego por las noches y busco el mundo
interior ajeno como aquello que necesitamos,
casi tanto como sombras o intentar adivinar
suelas tambaleándose, hacia un dónde.

Por ello no quiero plegar velas,
ni dejar pensar en la eternidad aunque los labios
mueran secos con el último fragor,
no quiero plegar las velas ni ver como se pudre
el pan de mi madre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Blue train.

Yo también iba en esos ritmos, fui aquella trompeta, el trombón, las teclas de ese piano, por encima de ese bajo y por el techo de esa batería. En un sueño era el aire cruzando notas, siendo melodías en oídos del 57, arte, gran calibre y máximo exponente no solo un negro esclavo, también la sensación del momento porqué yo con él abrazaba ese éxito. ¿Y hoy quién te recuerda? ¿Qué ojos te sangran? ¿Dónde están las sirenas? Mis páginas te contestan, Valencia te contesta, desde aquí hasta tu lápida donde suenas todas las noches, en tu cementerio de la cultura. Fuiste arte sin voz pero si con nombre, y así mueren mis noches bajo sábanas de música, sobre sueños por cumplir: colgando de lo más alto de la mentira. Lo que no pude ser fue aquel saxofón tenor John, no pude serlo, aquello que era solo tuyo y de la música. https://www.youtube.com/watch?v=cRLIdnHnc84

Bolacero.

Con voluntad para saber quién eres y qué quieres, pero con identidad configurada por una realidad irreal. No está en tránsito al confinamiento, verdaderamente nunca ha estado, aquel empeño resultó inútil para cuidar cuna, ni si quiera en la adolescencia, mucho menos más allá de los 20 años. Dentro nadie te ha esperado, de ahí que todos los dioses alberguen falsos fieles en falsos templos, quiero decir o hablo, de tesón y empeño para crecer por fuera y por dentro, es decir,  radicar por el cielo de cualquier cuestión material. Actúa ahora el sintigo para la familia, ese núcleo colmado de añicos, cristales rotos, ceniza judía, con odio por encima del odio de tal manera, que la existencia cóncava solloza en dos facciones gotas de insignificancia, actuando conexo a la flor unida al más grande  lírico. Circunstancia vende, vende voluntad por capital, comercio mi ser humano por cuatro monedas, para poder resumir el...

Resquicios.

Sobre una base sin  estructuras descansamos, los hijos de los libros. Estatuas del invierno con  tatuajes de frases escritas por magos de palabras. Teñidos por sabiduría artística que acaba en  alguna estantería. Somos los sueños de otras vidas, la correspondencia  del pasado. El remitente de muertos que no hicieron lo que nosotros, fuimos. Actuamos por el protagonismo concedido del ingenio, hechos para la prosa. Nos une la separación entre párrafos y capítulos de un libro  todavía no redactado. Hay dentro de uno mismo miserias siendo futura atención de un lector equivocado. Vidas más allá del papel, bodas que no se celebran, años que  no llegarán a tiempo. Poesía que se escapa del templo, nos acaparan sentimientos movidos por la inercia de ojos al pasar de lástima con un parpadeo. Empuñaduras de tinta, manchas en las manos, ebrios de papel y el blue...